martes, 25 de enero de 2011

Nunca supe que todo estaba derrumbándose

Ella, sentada al final de unas escaleras interminables sujeta una lata entre sus manos. Intenta no llorar, pero una lágrima le resbala por la mejilla mientras tira de la chapita de su lata. La mueve de un lado y a otro, susurrando una letra cada vez que cambia de dirección. Ñ...O...P...Q...R...y clack, la chapita se suelta de la lata. Se ríe para si misma a la vez que se seca los ojos, dejando una mancha de máscara de pestañas en sus dedos. ‘Mira que hay letras...’ piensa ‘..pues esa tenia que salir’. Y por un momento se siente estúpida y vuelve a creer que es una niña jugando con una margarita, arrancándole los pétalos uno a uno para que adivinase si aquel niño la quería. A ella le gustaba saber cómo acababan las cosas, siempre que leía un cuento, empezaba por el final. Le gustaba saberlo todo y cuanto antes fuera, mejor. Pero ahora, ya poco quedaba de esa niña. Ya no jugaba con margaritas ni leía cuentos. Y también dejaron de gustarle las piruletas de fresa y dejo de creer en el destino, ya no soñaba con un final como el de sus cuentos. Podemos decir que esa niña creció, convirtiéndose en lo que ahora es, una mujer que no cree en los finales felices porque no sabe ni cómo va a conseguir llegar al final del día.

Suena: The Fray-Over my head http://www.youtube.com/watch?v=y5Kcyd-MGnU

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